miércoles 11 de junio de 2008

Profesores: profetas o proficientes

Profesores: profetas o proficientes

Felipe González y González
Analista político
fg.z@hotmail.com
15 de mayo de 2008

Era dichararecho, listo y muy chilango. Fruto neto de una simbiosis entre el laicismo oficialista, la moralidad insobornable y el pragmatismo -que permite sobrevivir-. Agudo y reiterativo hasta el cansancio. Le encantaba cambiar una palabra por otra que fonéticamente fuera similar, aunque el significado literal cambiara por completo. Durante una temporada se refirió a todos los demás como “maestro”. Fue una moda del sector burocrático en todas las instituciones, que utilizó la palabra “maestro” como apelativo: “mira maestro”, “óyeme mi maestro” e incluso “sabes maestro”. Pero también intercambió “profeta” por “profesor”. “El profeta!”, así solía denominar a un conocido suyo, que algunas veces trabajó de profesor.
Gracias a este recuerdo me he puesto a cavilar en las siguientes duplas: “maestro – maís-tro”, y “profesor-profeta”. La primera me recuerda otras ideas extravagantes a lo que quiere ser este argumento. Cuentan que Carmelita Romero logró civilizar, en parte, a Porfirio Díaz y que colaboró a darle en sus retratos, ese aire augusto que tuvo hacia finales de su siglo. Pero cuentan también, que cuando a don Porfirio alguien le resultaba molesto, decía como para sí mismo pero asegurándose de que lo oyeran los otros: “ese gallo quiere su máis”. Lo que en muchas ocasiones era interpretado como darle su mole, y que supone, indefectiblemente, el sacrificio del pollo.
Lo que en Don Porfirio era indiscutiblemente un asunto de orígenes prosódicos, es para mí un tema de significados culturales. Tal vez porque orígenes y significados remiten a identidades.
Máis es maíz, que aunque mal pronunciado remite a un alimento básico. En México el maestro de escuela proporciona el conocimiento básico para la educación, y por eso es máis-tro, que a mí me suena como el que trae-el-maíz. En todo caso el máis-tro es el que sabe o el que pone los cimientos del posterior florecimiento. El maestro transmite, entrega o proporciona. Da seguridades y permite el arraigo. Pone bases y es un elemento básico inicial del desarrollo del educando.
Por ello en ciertas ocasiones, y refiriéndome a mi propio trabajo, me considero un auténtico “maestro-máistro-rural”, pues además de trabajar en una ex-hacienda, mis métodos se parecen a los del que pone los fundamentos, sin cuidarse de lo que resulta políticamente correcto. Dejando aparte lo biográfico, maestro incluye la idea del que logra cierta perfección en términos de desempeño o de sabiduría, cosa ciertamente no es biográfica en mi caso.
Por lo que respecta a “profesor-profeta”. Las implicaciones son claras. El profesor –digámoslo pleonásticamente- profesa. Es decir ejerce –según el diccionario- una ciencia o arte. Y ejercer –también según el diccionario- es ejecutar los actos propios de esa ciencia o arte. El profesor es un iniciado en la tarea de su especialidad. Una primera aproximación nos presenta al profesor como experto conocedor que realiza las acciones propias de la profesión, es decir de aquello que se ha hecho oficio, y que confiere un estatus en la vida. Lo cual de alguna forma remite a ser maestro.
Si hay algo que el profesor añade a la connotación de maestro -como iniciador en las tareas del espíritu o de la materia-, tendría que ver con el sentido o proyección del quehacer que da un lugar en el mundo. De ahí que la consonancia de mi amigo “profesor-profeta”, me remita a mí a la cuestión del significado, lo que me lleva a la idea del sentido, de la proyección y del futuro.
Actividad presente sin futuro avizorado es inconducencia. Lo inconducente no lleva a ninguna parte. Es realización de una acción sin finalidad, que agota recursos, energías y lastra los ideales. Acción consumida en el presente es materialismo craso, que desvaloriza a la persona: trabajo profesional del que profesa la nada como destino o el interés inmediato como justificación. No supone distancia respecto del objeto, y niega por ello la libertad.
Si se quiere ser profesor, se debería ser profeta. Los profetas se caracterizan por tener visión y un sentido de misión insobornable. Pero también es verdad que muchas veces se ha querido sobornar a los profetas.
Los profetas sin embargo no son siempre aceptados. El profeta sabe que no vino a ganar un concurso de popularidad. No hay profeta en su propia tierra. Por ello la distancia entre profesor-profeta es la misma que entre profesor y proficiente. Proficiente –nuevamente es del diccionario- es el que saca provecho de una cosa. Se parecen pero no es lo mismo. No es publicidad, sino una cuestión de sentido, y eso es también una cuestión de fondo y forma.

viernes 23 de mayo de 2008

Hoy es el día que puede ser mañana

Hoy es el día que puede ser mañana.

Felipe González y González
fg.z@hotmail.com

La vi hecha grafiti. Era una pintada política. Seguramente es un “slogan” clásico de un “activista social” que juega al intelectual, y que se goza en las paradojas. (Y es que la paradojas son espléndidas, asombrosas y dilatantes, por ello nos gustan a todos. Bueno casi a todos. A todos los que tienen algo de sentido del humor, que es la materialización de la propia autocrítica.) La recordé a raíz de varias intervenciones, en las que recientemente, la he citado. Y esta mañana me he levantado con la frase en toda su contundencia: hoy es el día que puede ser mañana. Hoy es el día que puede ser mañana. Hoy es el día que puede ser mañana.
El hoy podría ser distinto del ayer: para ello tiene que ser mañana. Hay que tomar distancia del ayer que nos disgusta, con el que no nos identificamos porque no nos realiza. Es el ayer de la posibilidad no concretada, de la aplastante superficialidad, de la cretinidad que se pega al objeto del deseo, de la expresión insustancial, vulgar y fuera de lugar con la que vamos abriéndonos paso entre los demás.
En mi entorno inmediato hablamos mucho de hacer de la vida una obra de arte. De buscar la perfección, de lograr que cada uno y lo que nos rodea, adquiera una impronta diferente. Pero creo que en ocasiones nos quedamos en la pedantería cínica y aislante del que quiere aparecer sesudo a base de fingir ser flemático, o en la vulgaridad crepitante y volcánica del voluptuoso mastodonte.
Cuando el hoy se repite como ayer, nos sumergimos en la brutalidad de la cotidianeidad asumida como fatalidad. A la fatalidad del ayer se intenta escapar mediante la opacidad de las intenciones; del chascarrillo que se convierte en burla para lograr la autoafirmación: del comentario ya no banal sino cretino que obstaculiza la elevación, a base de bajar la mirada a lo que se come uno en el propio plato, a lo que están comiendo los demás, a las formas exultantes de las telas ajustadas sobre carnosidades desbordantes, al defecto físico o al comentario irrelevante sobre el estado del tiempo, el olor de la contaminación o la asquerosidad de los últimos avatares políticos.
Pero hoy es el día que puede ser mañana. Hoy es el día que podríamos empezar a vivir desde el futuro. De un futuro del cual cuelgan nuestras identidades, nuestras posibilidades, nuestras tendencias más profundas, nuestras añoranzas más sustanciales. No es el ayer del que vivimos. Aunque podemos vivir el hoy como el ayer. Nadie quiere vivir de lo que ha pasado, sino de lo que está por venir. Y el porvenir no es algo indeterminado, sino el encuentro con nosotros mismos.
Nos encontraremos a nosotros mismos en el futuro, no en el ayer. El ayer no nos contiene porque es la negación de lo que queremos ser. La verdad es que no queremos ser como ayer. Nos atrapa el pasado y consume nuestro presente. Queremos ser como seríamos en el futuro, si viviéramos el hoy como mañana.
En el futuro está el hombre o la mujer que todos queremos ser. No este hombre o esta mujer que se deja llevar del mal humor, de la irreflexión o del consumismo desenfrenado no ya de los recursos naturales (que también cuentan) sino de las propias energías. Nos gastamos sin darnos cuenta. Y necesitamos continuamente y de manera más imperativa que en lo físico, la energía intelectual, moral, psicológica y estética, que se consume en el hoy vivido como un ayer monótonamente repetido. Por ello el presente vivido desde el pasado es un aniquilador de las potencialidades humanas.
El hoy que puede ser mañana requiere de la visión de lo que somos, de lo nos constituye y necesita ser desplegado, de lo que nos hace ser y que al actualizarse no sólo no se consume, sino que renueva nuestra energía. Porque el acto propio del ser humano es la efusión que supone no sólo dar sin recibir, sino dar como un acto que permite el ensanchamiento de la humanidad personal y colectiva, que constituye un fondo inagotable de riqueza: la humanización de la vida y del mundo.
Humanizar es colorear la propia vida y el mundo, con los tonos de la generosidad, del interés más universal posible, del amor que hace posible la amistad en la que todos nos hacemos uno y mejoramos.
Pero se me olvida decir que el cretino, ese cretino tan parecido al que cada uno llevamos dentro, me abofeteo con su carcajada (porque las carcajadas golpean violentamente). “No se puede vivir para el futuro –me dijo-, eso es utópico”. Para él sólo existe el ayer que aparece en el presente como recriminación individual y colectiva, y que determina la vida como huida del pasado gozando del presente. Y el cretino masculló un enorme trozo de carne mal cortada, que engulló con un trago largo de vino, al que previamente agitó con fuerza pero sin darse cuenta, en una copa que se ha puesto de moda.
A pesar de ello, confío en que -el cretino y yo- intentaremos que hoy sea el día que puede ser mañana. Si lo logramos el presente se convertirá en protensión al sentido que la realiza la existencia humana.

miércoles 5 de marzo de 2008

Perspectivas políticas

Perspectivas políticas

Dr. Felipe González y González
Presidente del Centro de Estudios
para la Gobernabilidad Institucional (CEGI)
IPADE Business School

Un elemento dominante es, será y seguirá siendo la incertidumbre.
Subsisten los escenarios de confrontación. Hay quienes quisieran el fin de la pluralidad política, en nombre de una supuesta igualdad, que vuelva imponer un sistema hegemónico de dominación. Estos actores políticos buscan descarrilar la transición, con acciones que están al servicio de una ideología, que ha servido para perpetuar las causas de la pobreza, la baja autoestima y la incapacidad de articular acciones conjuntas para el bien de todos.
Grupos de campesinos, organizaciones ‘populares’ y ‘colectivos sociales’, con el apoyo de partidos políticos, buscan reabrir las negociaciones del TLC en materia agropecuaria, movilizando personas y recursos de una manera artificial, para echar una cortina de humo a la necesidad de cambios de fondo en el país.
Cuando estamos iniciando el final de la primera década del siglo XXI, el problema de México sigue siendo un problema de definiciones y toma de posiciones.
¿Queremos ir hacia delante promoviendo una identidad de proyecto en la que estemos incluidos todos los mexicanos, respetando nuestras características, diferencias y derechos? ¿O somos rehenes de individuos y personas, que quieren mantenernos en las situaciones de tutela y de minoría de edad permanente, que en el siglo XX profundizaron los rezagos, las injusticias y las discriminaciones?
El futuro de México depende de un nuevo pacto social que haga posible una política de mayorías estables que definan las normas, paradigmas y objetivos de la nación. No será fácil lograrlo, pero debemos intentarlo. Para ello es necesario ejercer a cabalidad, los derechos y los deberes que nos otorga la ciudadanía.
En el ámbito de lo coyuntural, el gobierno del Presidente Calderón parece que se rearticula con base en una nueva estrategia. Tiene que ser más efectivo en la promoción del desarrollo social y en el aliento a las condiciones que permitan una mayor productividad, y como consecuencia, una mayor capacidad de generar empleo. En las relaciones con los partidos se impone redimensionar las que mantiene con el PRI, mejorar su trato con el PRD y lograr acuerdos legislativos. Pero, en donde está su prueba de fuego, es en la creatividad que tendrá que desplegar para recuperar espacio de acción política, a fin de hacer posible la gobernabilidad democrática.
Calderón se ha asegurado la unidad en el manejo político, orquestando un equipo de trabajo que responda enteramente ante él y de sus objetivos: la presidencia del PAN, la Secretaría de Gobernación y la Secretaria de Desarrollo Social.
Lo que se haga en los primeros meses del año es crucial, pues para el segundo semestre empezará la cacería de las curules, y se registrarán los efectos de la Reforma Electoral para inhibir la guerra sucia.
Desde la coyuntura las opciones son limitadas, pero se pueden ir ensanchando en la medida en que los partidos políticos hagan patentes sus definiciones ideológicas y la oferta política, económica y social que ofrecen a la ciudadanía. Pues esa ciudadanía es la que tiene que redefinir los roles, los comportamientos exigibles y tolerables, y los compromisos conjuntos y solidarios, que los Partidos Políticos tienen que asumir de cara las elecciones legislativas de mitad de sexenio, en el 2009.

22-I-08

México y China: el largo camino a la democracia

México y China: el largo camino a la democracia.
Dr. Felipe González y González
Presidente del Centro de Estudios
para la Gobernabilidad Institucional (CEGI)
IPADE Business School

México y China, o China y México tienen logros importantes. Tienen asimetrías, diferencias y hasta oposiciones insalvables. Ambos países han tenido un desempeño aceptable. Han mejorado su competitividad, que es la llave de acceso para integrarse en la globalización. Pero la competitividad que importa es la que se refiere a la actuación futura, no a la que de una manera o de otra, ya han conseguido.

La inversión toma en cuenta, entre otros, dos factores que son determinantes: rendimiento esperado y riesgo previsto. Para atraer inversiones un país que requiere ser competitivo, hay que generar un alto valor agregado u ofrecer costos de producción atractivos, y un perfil de riesgo razonable.
México y China compiten tanto en términos de generación de valor como de costos producción, y por ello la diferencia, según el analista Luis de la Calle (El Semanario, 17 a 23 de enero de 2008, p. 18), puede estar el perfil de riesgo, que se puede convertir para el caso de México en una ventaja comparativa. Los inversionistas seguirán invirtiendo en China, pero necesitan diversificar su riesgo y un país como México puede ser una alternativa muy interesante.
China tiene una vulnerabilidad real. Ha crecido de manera espectacular, y tienen logros importantes. Pero no ha logrado acercarse al “régimen de la normalización institucional”. Debe pasar de ser un país de oportunidades coyunturales, basadas en la discrecionalidad de las autoridades y en las relaciones personales, a ser un país estructurado. No basta dar soluciones oficiosas y funcionales, hay que resolver, o al menos poner las bases, para enfrentar los problemas sistémicos y de fondo.
México se ha enfrentado, y se enfrenta también, una problemática similar, heredada del largo periodo de dominación hegemónica por parte de un único partido, que debe resolverse con la culminación del proceso de transición hacia la institucionalización de la gobernabilidad democrática.
Desde varios años, los analistas y estudiosos de la realidad china, han señalado focos rojos, entre los cuales se encuentra los siguientes: a) la política poblacional de control de nacimientos, ha sido tan despótica y autoritaria, que ha generado un desequilibrio entre el número de hombres y el número de mujeres, a favor de los primeros, lo que a su vez determinará una excesiva presión sobre los jóvenes, que deberán responder de las necesidades y demandas de una población que va envejeciendo, y a la que estructuralmente se le impide el relevo generacional, en términos de la distribución de las cargas socio-económicas. b) Hay un sobrecalentamiento de la economía china, que artificialmente se trata de neutralizar. Muchas de las enormes inversiones no generan rendimientos o los que generan están por debajo de las expectativas. Muchas iniciativas han terminado por ser elefantes blancos. La desigualdad entres los residentes de algunos puntos de la costa y la personas de la china profunda, se oculta en la demanda por los bienes de lujo. Se siguen teniendo que dar enormes subsidios y transferencias entre sectores y regiones, que a la postre generan déficits importantes, a los que tarde o temprano habrá que hacer frente. Los costos en materia ecológica pueden comprometer las inversiones en infraestructura, reduciendo la capacidad del desarrollo sustentable y justo. c) El gobierno chino se considera muy estables y no se avizoran cambios en el corto plazo. Pero hay que tomar en cuenta que la reforma económica requiere de la reforma política para darle sustento. Economía y política, mejora en las condiciones de vida y participación en las decisiones, son como las dos alas que todo sistema requiere para remontar el vuelo.
México cuenta con variables macroeconómicas que hoy, son su única carta de presentación en mundo globalizado. Pero requiere, para que la transición a la economía de mercado se consolide, de una serie de logros en materia fiscal, laboral, energética, educativa, además de conseguir mejorar de manera sustancial la seguridad pública, la gobernabilidad y el imperio de la ley, así como la infraestructura para el desarrollo.
México y China cuentan con aspectos positivos y atractivos. Del corto al mediano plazo, ambos países están en una misma carrera por lograr un modelo país inclusivo, democrático y competitivo. Para ello tienen que profundizar en las implicaciones que supone transitar hacia una economía de mercado, en la que el Estado y la sociedad garanticen resultados sociales, y para las familias y los individuos, sin poner en riesgo la generación sustentable de valor, de rendimientos, y de productividad.
La incógnita para ambos países consiste en saber quién de los dos logrará crear, en el menor tiempo posible, la nueva institucionalidad democráticamente normalizada. De ella depende el despliegue pleno de los derechos humanos, el desarrollo de la sociedad del conocimiento, gracias a la formación del capital humano e intelectual, y la distribución de responsabilidades, mediante la formación del capital social, permita el desarrollo de la gobernabilidad. Esto supone la integración de los sectores productivos con los esfuerzos de la sociedad civil, en un marco en el que el gobierno pasa de ser el protagonista del desarrollo, a convertirse en coordinador y facilitador. De esto depende, en última instancia. la innovación, la creatividad y el diseño que son los nuevos nombres del progreso, de la justicia social y del desarrollo sostenible.

4-II-08

Los partidos políticos: tiempo de definiciones

Los Partidos Políticos: tiempo de definiciones.

Dr. Felipe González y González
Presidente del Centro de Estudios
para la Gobernabilidad Institucional (CEGI)
IPADE Business School

Los partidos políticos se centrarán mucho en la definición ideológica, que es la base de su accionar y de sus posibles plataformas política, así como de su propuestas para las elecciones de mitad de sexenio en el 2009, y luego para el 2012.

El PAN se prepara para establecer una nueva estrategia tanto en sus relaciones con el Gobierno, como en la lucha electoral. El PRD será el escenario de una batalla interna que definirán sus posibilidades como partido político o como instrumento al servicio del culto a las personalidades. El PRI tratará de elevar el precio de sus apoyos con miras a las elecciones intermedias, al tiempo que una vez más intenta buscar una identidad.
PAN
Acción Nacional tratará de defender su línea doctrinaria. Pero necesita modernizar el lenguaje, orientarse a la innovación y la creatividad, al tiempo que redescubre las ventajas del trabajo en equipo y de la cooperación.
Una vez superadas las disensiones, fricciones y enfrentamientos, que en principio ya quedaron atrás, el PAN encabezado por Germán Martínez, debe tratar de aprovechar la ventaja que le da el comenzar el año con los cuadros renovados y listos para trabajar de acuerdo una nueva estrategia.
Las incógnitas que se presentan alrededor del PAN son las siguientes: ¿Podrá nuevamente hacer gala de la creatividad que mostro en el proceso de selección de su candidato a la presidencia de la república en el año 2005, y que tan buenos resultados le dio? ¿Logrará tener una mejor posición en la Ciudad de México y en el Estado de México en donde se concentra una buena parte de la fuerza electoral del país? ¿Logrará el PAN recuperar el espíritu de iniciativa, y podrá modernizar su discurso, a fin de seguir ampliando el numero de sus electores de entre los habitantes urbanos, los jóvenes y los profesionales en desarrollo, con los que logró identificarse en el año 2000?
El 26 de abril de 2008 en una Asamblea Nacional el PAN decidirá si se aprueban reformas a sus estatutos que se venían gestando desde la presidencia de Manuel Espino, pero que ahora tocará al nuevo presidente Germán Martínez Cázares llevar adelante. Las reformas que se estudian incluyen temas como los Principios de Doctrina, Código de Ética, así como aspectos relacionados con la normatividad, organización y funcionamiento del Partido. Sin embargo las principales reformas tienen que ver con la selección de los candidatos a puestos de elección de popular, los procesos de afiliación, la identidad partidista de los militantes, la vinculación con la sociedad y desde luego las relaciones del Partido con el Gobierno.

PRI
Se espera que Beatriz Paredes, presidenta del Revolucionario Institucional, convoque a una Asamblea Extraordinaria en la que se defina no sólo la posición del PRI respecto de las reformas planteadas para el año 2008 –energética, laboral y del Estado-, sino a la posición ideológica del partido.
¿Podrá el PRI tener una definición ideológica, algo así como un conjunto de principios a los que realmente responda, y que sean públicos? ¿Se trata de transitar de un partido de intereses a un partido de convicciones? ¿Es posible que el PRI logre dejar las conductas oportunistas y los objetivos personales, para construir una plataforma de ideas? ¿Se convertirá el PRI en partido confiable, que demuestra ser un interlocutor válido, o seguirá sin definir un perfil propio a la caza de una oportunidad para recuperar el poder absoluto?
De acuerdo diversas fuentes es posible que el PRI determine este año su posición ideológica hacia la izquierda, para intentar tener una definición de partido social-demócrata.
De momento siguen las indefiniciones y los escarceos respecto de su posición acerca de las reformas que debieran darse en el 2008.
PRD
El PRD esta pleno proceso para elegir a su nuevo dirigente. Pero hay algo más que está en juego. Se trata de una lucha por el alma del partido. Una vez más el PRD se confronta con su pasado y presente al servicio de un mesianismo individualista, y su futuro como institución.
¿Podrá el PRD encontrar una definición de izquierda que no sea anárquica y anacrónica? ¿Logrará dar el paso hacia una izquierda con capacidad de propuesta, y no meramente con capacidad de ‘piquete’ que amenaza e impide el movimiento? ¿Logra desprenderse de sus orígenes corporativistas, hegemónicos y antidemocráticos? ¿Podrá transformar el discurso de izquierda en propuesta constructiva, incluyente y respetuosa de las diferencias? ¿Podrá avanzar hacia ser un partido democrático, no solo de nombre, sino en la realidad a través de la conjugación del yo y el tu en el nosotros?
Todos los analistas coinciden en afirmar que frente a otros candidatos, la elección está entre Alejandro Encinas y Jesús Ortega. El reto que tienen enfrente es el de consolidar y hacer operativo al PRD. Tienen en contra el poder de las tribus y su reclamo de cuotas de influencia que terminan por hacer imposible una acción unitaria y eficaz.
Hasta ahora el PRD ha sido una gran posibilidad sin capacidad de materialización, debido a los liderazgos caciquiles, a los grupos radicales que hacen imposible una estrategia a seguir, factores ellos que determinan violaciones a las normas y procedimientos internos, el recurso a las acciones violentas y a la cooptación por la vía del clientelismo.
Al señalar que las candidaturas de Encinas y Ortega son frágiles, Alfonso Ramírez Cuellar y Camilo Valenzuela –los otros candidatos a dirigir el PRD- coincidieron en que gran parte de la problemática del PRD está en la incapacidad de la burocracia del partido, que tiene una clase política muy conservadora. Ramírez Cuéllar ha llamado a los militantes a una rebelión, ya que no hay voluntad de los dirigentes para desarrollar cambios profundos al interior del Partido. Camilo Valenzuela afirma que “estamos inconformes e insatisfechos con la dinámica burocrática puramente electoralista del Partido, con el vaciamiento ideológico y político de la vida del PRD”. (Cfr. El Universal, 28-I-08, p. A10)

30-I-08

Estructura y recesión previsible

Estructura y recesión previsible

Dr. Felipe González y González
Presidente del Centro de Estudios
para la Gobernabilidad Institucional (CEGI)
IPADE Business School

¿Se convertirá la recesión en los Estados Unidos en la crónica de una crisis anunciada?
México pretende enfrentar la crisis mediante una política contracíclica que promueva las inversiones públicas y privadas en infraestructura y gasto social. Sin embargo representantes del sector empresarial se ha quejado de que esos planes de contingencia o han sido formulados a destiempo, o bien no parece que vayan a ser muy efectivos.
En el año 2007 la inflación fue del 3.76 %, por debajo del 4% del 2006. Pero debido a las presiones del último año y medio, la inflación en productos alimenticios llegó al 7.5% Aunque se confía que para el año 2008 la inflación se situé no más allá del 4%, la economía mexicana enfrentará fuertes presiones.
Además de ejercer el gasto aprobado por el Congreso de manera eficaz, de vigilar el gasto corriente, de sacarle mayor provecho a los excedentes petroleros, de apuntalar al sector de la vivienda y de buscar nuevos mercados -que nunca se consiguen de la noche a la mañana-, el país necesita plantearse con seriedad la necesidad de políticas de gran alcance.
No se trata de salvar sólo la coyuntura, que por los demás es siempre variable y por lo tanto difícil de controlar. Se trata de mejorar en estructura, que es la que determina la fortaleza del país, de sus instituciones, de sus empresas y organizaciones. La inversión humana y física en estructura requiere esfuerzos sostenidos, crecimiento y reinversión. Resulta ser una actividad programable y controlable, es responsabilidad exclusiva de nuestro de país.
Hacen falta desde luego políticas de apoyo sectorial, es necesario que se siga dando prioridad a las políticas sociales compensatorias, pero es absolutamente imprescindible que se establezcan reglas para aumentar la competencia; políticas fiscales que alienten la innovación y la tecnología; y desde luego las reformas energética, fiscal, laboral y educativa, que requieren para su aprobación de una reforma del Estado. Esto, es tanto como afirmar, la necesidad un nuevo consenso social y político, acerca del país que queremos y que estamos dispuestos a construir como parte de nuestro futuro. 28-I-08

Estancamiento e inflación: el problema de la depresión

Estancamiento e inflación: el problema de la depresión.

Dr. Felipe González y González
Presidente del Centro de Estudios
para la Gobernabilidad Institucional (CEGI)
IPADE Business School


Los Estados Unidos están problemas. Y es más tienen serios problemas. Y como muchas personas en planeta, busca algún chivo expiatorio, en lugar de confrontarse con sus deficiencias, errores y limitaciones. En esa tarea los seres humanos hemos desarrollado, varios mecanismos de evasión, que nos permiten una tranquilidad falsa.
Para el caso de los estadounidenses las estrategias de diversión, se encauzan en el consabido triple enemigo: el exterior, el interior y el anterior. En año electoral, el enemigo anterior es siempre el Presidente en turno, que de alguna manera ya pertenece al pasado. En este caso además el Sr. Bush Jr., ha hecho bastante para que todos sientan un cierto consuelo con su partida virtual ahora y de facto a partir de enero próximo.
En el imaginario estadounidense entre los enemigos del exterior, además de los terroristas, están los inmigrantes, y particularmente los mexicanos de a pie, es decir los hombres y las mujeres más sencillos, discretos y pacíficos del planeta. Contra ellos hay que alzar muros, organizar cacerías, establecer agencias de inteligencia para perseguirlos en los puestos de trabajo, en las ciudades que ayudan a construir, en los hospitales o en las tiendas de comestibles.
La culpa de los males que padece el coloso (¿o se debería decir el ‘goloso’?) de América se debe a los migrantes mexicanos e hispanos, cuando son ellos los que sostienen los servicios, hacen posible la construcción de infraestructura, y permiten, también, un crecimiento de la demanda interna en términos reales. Hay en este asunto una hipocresía enorme, se les necesita y se les sataniza; se les considera un problema de seguridad nacional, cuando en realidad son una elemento clave para el crecimiento.
Finalmente queda el enemigo interior, para el que no hay tiempo en las campañas por la presidencia de los Estados Unidos, porque no se le quiere encarar, pues resulta políticamente incorrecto desenmascararlo.
El enemigo de Estados Unidos no está en la frontera sur, tampoco en la figura del presidente saliente, que es en cierta forma rehén de las circunstancias (aunque ciertamente haya contribuido a empeorarlas). El enemigo para los Estados Unidos está en casa. Esta en un modelo de vida que requiere más gasto del que es posible realizar, y que exige una trivialización de los problemas de la vida humana, en aras de una tolerancia que lleva a la pérdida del valor, para acometer metas arduas.
El declive de los países no tiene tanto que ver con los indicadores económicos, que revelan los síntomas, pero no dicen nada de las causas. Los Estados Unidos se encaminan a una desaceleración económica, y a una recesión que puede tener repercusiones mundiales. La causa próxima está en el estallamiento de la burbuja financiera del sector de la vivienda. La causa mediata en un déficit fiscal creciente, con el consiguiente endeudamiento del país, el desequilibrio estructural de la balanza comercial, y el debilitamiento del dólar frente al Euro.
Paradójicamente los intereses bajan, a fin de lograr una mayor circulación de efectivo, que estimule una cierta demanda por parte de los consumidores. Esta medida, aunada a incentivos fiscales trata de neutralizar la emergencia económica, para evitar escenarios desastrosos. Sin embargo la escasez de recursos financieros se hará patente.
Al margen de la eficacia de esas medidas, es evidente que el inicio del 2008 comienza con un cielo nublado, cargado de presagios de tormenta. El miedo está en las personas, y se refleja en la falta de confianza de los consumidores.
Hay temor por el futuro. No se trata ya, de unos terroristas que atentan contra el modelo de vida estadounidense, sino de si ese modelo se puede sostener. Hay un miedo profundo a reconocer que el modelo de crecimiento de la economía de los Estados Unidos no es sostenible ni franquiciable, que el sistema requiere de una cierta dosis de estimulantes que hace de momento la vida más frenética, pero que se pagan con la moneda de la depresión.
Pasa lo que con las personas, la euforia artificial de una autoestima sin fundamento, la energía desbordante que se consume a impulsos un psique polarizada, el consumo irrefrenable que suscita la tensión, acaba con los recursos del corto plazo para hipotecar el futuro. Se transmuta la esperanza en el sentido de culpa por el abandono de las propias responsabilidades, que indefectiblemente genera una depresión vital.
La vida de las naciones y la vida de las personas tienen sus paralelismos. Los individuos, cuando se ven acorralados, tratan de salvar la cara, mediante el sabotaje personal. Los países con el recurso al enemigo anterior y al enemigo exterior. En ambos casos no cabe duda de que la depresión está al servicio de la inflación de los problemas, de los precios y de los mecanismos de evasión, que se resuelven en el estancamiento.
Estados Unidos y México pueden y deben resolver sus problemas cuyas repercusiones son comunes, sólo si buscan realmente ir a las causas que los motivan: en un caso el recurso al consumismo rampante, en el otro la falta de apego a la ley y a las instituciones.
4-II-08